domingo, 11 de mayo de 2014

A veces escribo por castillos de papel



A VECES ESCRIBO POR CASTILLOS DE PAPEL

A veces escribo por momentos de alegría,
otras veces, de soledad,
y, a veces, simplemente, necesito respirar.
Respirar suspiros, suspiros de alivio,
suspiros de auxilio,
que nacen de mis entrañas
y buscan alguna palabra,
algún consuelo,
de cariño y libertad.

Es así, pues, como me limito a hablar,
a hablar de como me sentí de diminuta,
pequeña muñeca enjoyada.
Sola en aquella multitud enjuta,
me vino una aclaración de las musas:
“Necesito menos gente de la que necesito,
necesito la vida que ya no está”.

Y así cual Cenicienta perdida,
perdido el zapato que habita en su pie.
Muchacha que no es vencida
por aquellos que forman parte del ayer
que no la quieren aunque sea princesa
pues su castillo no es de oro, sino de papel;
y ellos aprecian riquezas,
fortuna que la joven no posee,
que el mundo, en general, no tiene
por ser obreros, gente de a pie,
por ser artistas que nadie ve.


OLGA RIBELLES 

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